Adán Tapia: El Hombre del Renacimiento

Escrito por: ONEFA / Salvador Larios Pérez - Blaze

Tras haber caído en tiempos difíciles, en el último lustro los Frailes del Colegio y Universidad del Tepeyac han vivido un florecimiento en todas sus categorías, desde Infantiles hasta Mayor.

El gran artífice de este resurgimiento ha sido el coach general Adán Tapia Gómez, quien además de formar parte del staff de Joaquín “Cobra” Juárez, fue pupilo de coaches como Hilario Canseco y Manuel Neri Fernández.


El Coach Tapia se graduó en 1989 de la Licenciatura en Administración de Empresas, la cual no ejerció, pues de inmediato se enfocó en laborar en una empresa familiar. “Pero en ese tiempo yo ya coacheaba, y el trabajo me daba la oportunidad de hacer ambas actividades. Actualmente llevó un curso sobre fundamentos metodológicos en ciencias aplicadas en el entrenamiento deportivo, llevo tres de los 9 módulos de que consta, y de momento es en lo que estoy más enfocado, para llevarlo a la práctica del futbol americano”.


“Comencé coacheando en el Club ‘Cardenales’, con el coach Manuel Silva; de ahí fui al Club Cobras, donde fui asistente de Joaquín ‘Cobra’ Juárez, y de la mano de su staff llegó a Frailes, donde vivimos una primera etapa de cuatro años. En 2010 regreso al Tepeyac, y después de unas temporadas regreso con el Coach Cobra a Centinelas, donde estuvimos hasta 2014, siendo yo el HC el último año. Ahí no se dieron las cosas y regreso al Tepeyac, dentro del staff de Horacio Juárez, donde sigo hasta la fecha, ya como Entrenador en Jefe”.

Sus inicios en el deporte fueron por los amigos. “Mi padre jugaba futbol llanero, y mis amigos me invitaban a jugar ‘tocho’ lo que no me agradaba mucho porque yo era más ‘de golpes’- Mi sueño era ser torero. Fui a la Escuela ‘Ponciano Díaz’, donde me estuve preparando, pero la verdad es que me ganó el miedo ante un ‘animalito’ de esos. Tras ello, mis amigos me invitaron a jugar futbol americano equipado, y me encantó. Ahí nació el amor por este deporte, y se me quedó el virus”.


“Tuve la oportunidad de jugar para el Coach Neri en la UAM, pero una lesión grave en un scrimmage me dejó marcado. Tuve la oportunidad de recibir enseñanzas de Hilario Canseco (HC de las Águilas Reales de la UNAM), jugué para el ‘Chapis’ Silva con los Cardenales, y también en Intermedia con los Búfalos de Contaduría de la Universidad Nacional Autónoma de México, pero el trayecto del negocio de mi padre a C.U. era demasiado complicado”.


Sobre su llegada al puesto de HC de los Frailes, reconoce: “Fue una situación compleja. Eran los últimos días del coach Horacio Juárez y no sabíamos si nos iríamos junto con él. Fui a preguntárselo directamente, y reconoció que él mismo no sabía cómo estaba la situación. Yo siempre he sido muy aventado, y le pregunté si podía pedir el equipo, a lo que me respondió ‘como quieras’. Así que me presenté con el Ingeniero Márquez (Director del CIFAT) y las autoridades, les mostré el proyecto, y por fortuna tuve su anuencia, y hasta la fecha estamos aquí”.


Sobre las características de su sistema de juego, nos dice: “me vería muy romántico si dijera que manejamos 50% carreras y 50% pases. Nuestro equipo es ligero, y no puedo ponerlo a competir de igual a igual ante equipos pesados. Por eso necesito desarrollar un esquema ofensivo más basado en velocidad”.


“En defensa, buscamos ser muy agresivos, de mucha lectura. Rara vez mandamos disparos. Por eso a veces parecemos más endebles en esta unidad, además de que también ahí somos un equipo de talla chica”.


En cuanto a la evolución del programa, nos comenta: “No me gusta hablar de lo que yo he hecho, prefiero que sean ustedes los que emitan un juicio. En mi humilde opinión, creo que sí ha subido, pero todavía nos falta más. No hemos llegado al tope, pero las cosas se han dado muy rápido. Apenas en nuestra segunda campaña llegamos a una final de liga mayor, algo que ni el staff ni yo teníamos contemplado. No se logró el título, pero se afrontó el desafío”.

“En infantiles dominamos por dos años nuestra conferencia, y hemos dado el salto a la conferencia más fuerte. No nos fue tan mal, mostramos un nivel aceptable pero debemos trabajar más. En juvenil e intermedia se nos han dado las cosas y hemos obtenido campeonatos. Nos falta elevar nuestro nivel, para aspirar a subir a las conferencias más fuertes y seguir siendo competitivos”.


“En 2015-16 me tocó una etapa muy difícil para el programa. Me encontré un equipo muy indisciplinado y con falta de compromiso. Un equipo muy gris, donde a los muchachos les daba igual ganar o perder. Cuando pedí la dirección del equipo, busqué recuperar la mística del coach Cobra, que era siempre la de salir a ganar, y aunque no lo he logrado del todo, ya somos un programa más ganador, y eso es algo que habíamos perdido. No lo he logrado del todo, pero estamos aprendiendo a ganar, y espero desarrollar esa mística en un tiempo no muy lejano”.


Si bien la pandemia ha afectado el trabajo de todos, preguntamos al coach cuáles son los aspectos que considera más importante mejorar. “Sobre todo, debemos desarrollar nuestra defensiva al nivel de la ofensiva, sobre todo porque siete de nuestros puntales defensivos se me van, terminaron su elegibilidad. Por medio del reclutamiento y del trabajo con el personal con el que contamos, tenemos que mejorar la unidad”.


En cuanto a la comunión entre equipo y alumnado, se muestra contento: “Tuvimos un fenómeno muy agradable en 2018, cuando llegamos a la final. En todos los años que yo llevaba trabajando en el Tepeyac nunca lo había vivido, pero cuando ganamos la semifinal, los alumnos se motivaron con el equipo, y para la gran final el Estadio (Deportivo ‘Venustiano Carranza’) se llenó. Yo no podía creerlo, hasta que estuve ahí. En esta última temporada se logró un poco más, pero nos falta trabajar aún más para fortalecer esos vínculos”.


“Para motivar más a nuestro alumnado y a nuestra comunidad, para empezar, tenemos que ser un equipo ganador. Nada podrá motivar más a nuestros estudiantes a seguirnos. También debemos desarrollar nuestra identidad, que vean a nuestros jugadores con sus chamarras de campeones o que nos vean a nosotros trabajando, y en el staff hemos visitado a los alumnos de primaria y secundaria a ser parte el equipo. El Rector fue muy claro en este sentido. ‘yo no quiero jugadores de futbol americano en el Colegio Tepeyac, quiero estudiantes del Tepeyac en el equipo de los Frailes’. Nos estamos enfocando en ello, y si lo logramos, tendremos un vínculo más fuerte. La situación se torna más compleja cuando no se dan resultados, pero en juvenil estamos logrando el objetivo. En juvenil tengo la consigna de que la mayoría de los jugadores sean alumnos de nuestra preparatoria, para que eso se refleje en Intermedia y Liga Mayor”.


“Mi meta a corto plazo es ser ganadores y calificar a playoffs, pero en el segundo año se dio la final. A medio plazo, era llegar a una final y disfrutarla. Ahora ya no podemos mirar hacia atrás. Debemos buscar un campeonato y seguir avanzando”.


“Quisiera que mi legado, fuera que todos nuestros jugadores de liga mayor fueran egresados exitosos de la Universidad del Tepeyac, que siempre culminaran su carrera. Nada me haría más feliz”.


“En 2018 fue impresionante ver cómo todo el instituto y la colonia vivieron el ambiente del equipo. Se sentía el ambiente de la final, se decoró la escuela. Entrenábamos en el Deportivo ‘Miguel Alemán’, y la gente estaba enterada de que disputaríamos una final, se nos acercaban y nos demostraban que saben del equipo. Me encuentro a mucha gente que va a correr al deportivo, y me dicen que jugaron en Frailes y que quisieran verlos como siempre han sido, ganadores. La identidad del Tepeyac con la Colonia Lindavista es algo que se siente. La publicidad y la promoción nos ayudarían mucho, pero sólo siendo ganadores tendremos más alumnos y adeptos”.


Además de la tauromaquia, el coach Tapia jugó basquetbol, y en la Unidad Profesional de Zacatenco (IPN) imparte clases de tenis de mesa y la materia “Desarrollo y Habilidades del Pensamiento”.


En cuanto a sus ídolos deportivos, cita a Lorena Ochoa y Paola Longoria, mujeres que han sido fuera de serie en sus respectivas disciplinas; Fernando Valenzuela, Julio César Chávez y el marchista Raúl González, “viví muy intensamente cuando ganó plata en 20 y oro en 50 kilómetros en los olímpicos (Los Ángeles ’84)”.


Finaliza invitando a los internautas de Comunidad de la Organización Nacional Estudiantil de Fútbol Americano a que “continúen apoyando a los Frailes. Estamos trabajando muy fuerte para que el equipo resurja y podamos retornar a los primeros planos”.