Los Brazos de los Frailes

Escrito por: ONEFA / Salvador Larios Pérez - Blaze

Luego de varios años en la oscuridad, en 2018 los Frailes regresaron a las primeras planas en 2018, al conseguir el campeonato de la Conferencia Roja en la Categoría Intermedia de ONEFA, derrotando a domicilio en la Gran Final a los Leones Negros de la Universidad de Guadalajara (UDG) por 17-6.

Además, en la Categoría Mayor disputaron su primera final en 16 años, cuando llegaron a la gran final de la Conferencia Blanca de ONEFA, derrotando en semifinales a los Potros Salvajes de la UAEM en la Ciudad de Toluca (14-9), antes de caer en la gran final ante los Lobos de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC) por 24-14.


Al año siguiente, los Frailes repitieron como monarcas en la Categoría de Plata, ahora en la Conferencia Blanca, derrotando en casa a los Tecos de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG) por 35-28.


En el segundo campeonato de intermedia, una de las claves fue la dupla que hicieron los QBs Ian Sonny Zúñiga Vivanco (12) y Geshanith Alejandro Mendoza Porras (15), quienes estaban destinados a reencontrarse en la Categoría Mayor 2020, hasta que la Pandemia del Covid-19 dijo lo contrario.


Zúñiga cursa actualmente el tercer semestre de la Licenciatura en Administración Financiera y Contable, mientras que Mendoza también está en tercer semestre, en la carrera de Negocios y Comercio Internacional.


Ambos descubren su afición por el futbol americano en la niñez, arrancando el segundo lustro de la década de los 2000s.

Zúñiga: “Mi afición nace en el 2007, a los 6 años. Yo siempre he admirado a mi padre y a mis tíos, que jugaban futbol americano. Mi padre me lleva a jugar tocho, y desde el primer momento me enamoré de este deporte”.


Mendoza: “En 2006 mi primo y yo fuimos invitados a jugar en el Club Tigres de Coacalco. En principio no me gustaba tanto, pero con el paso del tiempo le vas agarrando cariño, y desde ese año no he dejado de jugar”.

Zúñiga llega a. Tepeyac en 2018 y juega el torneo de Liga Mayor 2019, mientras que Geshanith llegó al año siguiente y fue el QB titular en lo poco que se jugó de la Intermedia 2020. Para la liga mayor daba el salto al máximo circuito estudiantil.


Sobre la evolución del programa, Zúñiga, quien tiene un año más en el mismo, destaca: “Se ha notado un cambio increíble, en cuanto a la hermandad como equipo, y la manera en la que las autoridades y el alumnado de la universidad se han compenetrado con el equipo, así como la atención que ofrecen los profesores, quienes son claves para ayudarnos a compaginar estudios y entrenamientos”.


“Cuando yo llegué”, comenta Mendoza, “no esperaba un gran recibimiento, pues no conocía a nadie, pero el apoyo ha sido inmejorable. Más que un jugador, ven en ti a un jugador y a un amigo, en este tiempo he hecho buenas amistades, y los directivos siempre están ahí para apoyarnos”.


En cuanto a la vinculación con los semilleros, señalan: “(Zúñiga) El vínculo más fuerte, en el paso de intermedia a liga mayor, es definitivamente la novatada, pero también desarrollamos prácticas con los niños de las infantiles. Creo que eso es lo que hace que Frailes se integre más como una familia, y que no se note una diferencia entre categorías, que todos seamos Frailes”.


“(Mendoza) También ayuda que muchos de los niños de las infantiles estudian en el colegio, y te ven pasar cotidianamente y te saludan. Nadie hace una diferencia, todos estamos en el mismo equipo, además de que algunos jugadores coacheamos en las infantiles, y nuestros niños asisten a nuestros juegos, lo que genera un vínculo aún más fuerte entre todo el equipo”.


Sobre cuál les gustaría que fuera su legado al terminar su elegibilidad, contando con varios años por delante, nos comentan: “(Zúñiga) Desde que llegué a la Universidad del Tepeyac, mi objetivo ha sido trascender, no ser solamente alguien que pasó por la escuela y el equipo. Tengo mucho por hacer, y creo que en cuanto a trascendencia vamos bien, porque no solamente soy yo, es todo el equipo. ‘Gesha’ compartió conmigo el bicampeonato de intermedia. A veces nos repartíamos mitad y mitad (en el QB) y fueron partidos de muchos puntos. Mi objetivo es ganar un campeonato en liga mayor, el siguiente, e ir por más en los años siguientes”.

“(Mendoza) Yo siento igual. Uno siempre busca no ser un número o una persona más. Quiero terminar mi elegibilidad de manera satisfactoria para la institución, y ser recordado de buena manera. Apoyar en todo lo que se pueda para que el equipo logre resultados satisfactorios”.

Ambos esperan poder aportar al equipo y a la institución, más allá del término de su elegibilidad: “(Zúñiga) La escuela me ha aportado muchísimo. Jamás había disfrutado tanto del estudio, hasta ahora que estoy en mi Universidad, y acabando, ya con un buen empleo, me gustaría poder apoyar a esos jugadores que vienen subiendo. Que yo sea un vínculo y un testigo de que los Frailes tienen con qué. Estoy enormemente agradecido con la escuela y con lo que son los Frailes en sí”.


“(Mendoza) En mi caso el equipo y la escuela me han dado mucho. La carrera es muy importante, y una vez egresado, qué mejor que poder ayudar a los jugadores que se están desarrollando a que logren su realización”.


Ambos reconocen que compaginar estudio y deporte es complicado, pero es algo que ha valido la pena. “(Zúñiga) No es igual levantarse a las 7 de la mañana, estudiar y regresar a casa a hacer tareas, que levantarse a las 5 AM, para entrenar a las seis, estar tres horas con los coaches, ir a la escuela y poner todo el empaño para obtener buenas calificaciones, porque al estar becado la escuela exige buenas calificaciones y dar una buena imagen. Se trata de agradecer y explotar al máximo lo que la escuela ofrece, y el apoyo de mis padres ha sido fundamental. Hay veces que, entre la escuela y el equipo te quedas sin tiempo para ti, y ahí es donde la familia entra, para motivarte a que le eches ganas. Dudo que alguien pueda hacer ambas cosas sin apoyo de la familia”.


“(Mendoza) A mí aún no me toca lo de llegar a las 6 de la mañana, pero la carga de la escuela y el equipo sí es fuerte, y te permite apreciar todos los sacrificios que hace la familia por darte lo mejor que pueden. Es muy importante ver todo el esfuerzo que hace tu familia para que no tengas que preocuparte de otras cuestiones, y quien diga que no lo aprecia, creo que está mintiendo”.


En cuanto a sus aficiones, Ian se confiesa fan de las Águilas de Filadelfia, mientras que Geshanith lo es de los Acereros de Pittsburgh.

En cuanto a sus ídolos, Zúñiga nos confiesa: “Cuando yo comencé a jugar utilizaba el número 7 por Michael Vick. Me identificaba mucho con él porque me considero un QB pasador y corredor, aunque debo decir, que tras ver la lesión de Dak Prescott, más que la lesión en sí, me impactó la reacción de todos, pues fue notable el amor de él hacia el equipo, y la preocupación de todos los jugadores y de toda la ciudad hacia él”.


Por su, parte, Mendoza se confiesa admirador de Terry Bradshaw, el ganador de cuatro Super Bowls en seis años para los Steelers. “También de Randall Cunningham; en otro deporte, Michael Jordan, siento que su historia es fenomenal, y actualmente Patrick Mahomes, quien pese a su gran talento nunca da de que hablar, se mantiene callado, trabajando y viendo por su futuro. Esos son los pasos que se deben de seguir”.


Para cerrar la plática; Ian pide “A la comunidad Fraile, que no nos pierdan de vista. Estoy completamente seguro de que vamos a dar resultados. Lo sé porque el equipo y yo mismo lo estamos trabajando”.


Por su parte, Geshanith comenta: “Sabemos que los tiempos actuales no son fáciles, pero por lo mismo pido a la gente que no dejen de trabajar, que le echen ganas, y no queda otra que marchar siempre para adelante”.