Temporada 2021
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Recuperando la tradición

Durante los años 70s y 80s, el pateo de salida, puntos extras y goles de campo (kicking) fue una posición en la que nuestro país encontró un nicho para abrirse paso dentro de la NFL, gracias a la presencia de “los Tres Grandes”: Efrén Herrera (Dallas Cowboys, Seattle Seahawks), Frank Corral (Los Angeles Rams) y Rafael Septién (Dallas Cowboys).Durante los 80s, vale mencionar a la familia Zendejas, cinco pateadores que fueron a diversas universidades de la NCAA, y que tuvieron trayectorias, unos más breves que otras, en la NFL.En 1991, Marco Antonio Rueda hizo historia al ser el único pateador forjado en el futbol americano nacional, con los Pieles Rojas del Poli Guinda y Blanco, en firmar contrato con un equipo profesional de Estados Unidos, al integrarse a los Jinetes de San Antonio dentro de la World League of American Football (WLAF), antecesora de la NFL Europa.De ahí, fuera de la brillante carrera de Raúl Allegre, ganador de dos anillos de Super Bowl con los Gigantes de Nueva York, la presencia mexicana en la NFL prácticamente desapareció.

El Primer “Partido con Nombre”

Photo by Joel Muniz on Unsplash.A lo largo de la historia de la NFL, cuatro equipos han tenido la oportunidad de coronar una temporada inmaculada con una victoria en el juego de campeonato, y como sabemos, de los cuatro únicamente uno (los Delfines de Miami de 1972, campeones del Super Bowl VI) alcanzaron la meta de la perfección.También han existido partidos que han pasado a la historia por su desarrollo y que han sido caracterizados por alguna jugada (“El Mar de Manos”, “La Inmaculada Recepción”, “El Fantasma al Poste”) o por alguna circunstancia, como “El Tazón del Hielo”.Ambas cuestiones se conjuntaron en la segunda final en la historia del NFL, celebrada el 9 de diciembre de 1934, y que pasaría a la historia como “The Sneakers Game” (El Juego de los Tenis de Basketball).Los campeones defensores de la liga, los Osos de Chicago, no se conformaron con dominar la División Oeste, sino que fueron una auténtica aplanadora. A su poderoso backfield, integrado por Carl Brumbaugh, Bronko Nagurski y Red Grange, se sumó un corredor All-American recién egresado de la Universidad de Tennessee, llamado Beattie Feathers, quien en ese año se convirtió en el primer corredor en la historia en romper la barrera de las mil yardas terrestres en una temporada (1,004 yardas en 101 acarreos). Pasarían 13 años para que otro corredor rompiera la mítica barrera, y 13-0 fue la marca con la que los Osos sortearon su calendario. Cabe resaltar que, incluso antes de que se disputaran juegos de campeonato oficiales, ningún equipo había culminado una temporada regular sin al menos un empate en su registro.Los Gigantes, por su lado, fueron el único equipo con marca ganadora en la División Este (8-5), y dos de esas cinco derrotas fueron ante los Osos: 27-7 en Wrighley Field y 10-9 en Polo Grounds.

1981: El IPN vuelve a la cumbre

Para el torneo de 1981, las organizaciones militantes en ONEFA se separan en dos sectores.La Conferencia Metropolitana queda integrada por 7 equipos, tres de la UNAM (Águilas Reales, Cóndores y Guerreros Aztecas) y cuatro del IPN (Águilas Blancas, Búhos, Cheyennes y Pieles Rojas).La Conferencia Nacional la conforman dos equipos politécnicos (Lobos Plateados ESIA y Ola Verde UPIICSA), dos de la UNAM (Huracanes ENEP-Aragón y Osos ENEP-Acatlán), complementados por las Águilas de la Universidad Autónoma de Chihuahua y los Toros Salvajes de la Universidad Autónoma Chapingo, seis en total.Cada conferencia tendría su propio campeón, el cual se definiría por medio de la tabla general al término del torneo regular. Es decir, no habría postemporada.Los Cóndores partían como favoritos para lograr su cuarto campeonato consecutivo, pero poco a poco las Águilas Blancas del IPN habían cerrado la brecha, y llegaban a la tercera temporada de ONEFA con un backfield muy maduro, conformado por Erik Strevel, Antonio Bustillos y el QB Carlos Cupido, quien llegaba al torneo con un grado de madurez excepcional.Además, complementaban el ataque elementos como Héctor Pérez Oceguera, Fernando Loyo, Alfonso Escalante, Óscar Arias y Javier Martínez, además de una sólida línea ofensiva.

El “Pasadenazo”

Photo by Chenyu Guan on Unsplash.Hasta los más reacios detractores del futbol han escuchado alguna vez del “Maracanazo”, el histórico triunfo de Uruguay sobre Brasil en la final de la Copa del Mundo de 1950, pero no es la única vez que algo así ha sucedido en el mundo del deporte.La Serie Mundial de beisbol de 1960, disputado entre los Yankees de Nueva York y los Piratas de Pittsburgh, ocupa un lugar muy especial en los anales del deporte de los Estados Unidos, principalmente por el hecho de que es la única, en 118 años de historia del “Clásico de Otoño”, que ha terminado con un home run para cerrar un séptimo partido, el histórico batazo de Bill Mazerowski, pero también por la totalidad de su desarrollo. Los super favoritos Yankees, dirigidos por el legendario Casey Stengel, anotaron un total de 55 carreras contra apenas 27 de los filibusteros, pero la última carrera, la que realmente importaba, fue conseguida por los Piratas.Algo muy similar sucedió en el futbol americano colegial, 27 años antes, en una muy particular edición del Tazón de las Rosas.La temporada de 1933 fue muy pareja en cuanto a nivel de juego, pero también una prueba de que el dominio de los “padres fundadores” del juego ya era cosa del pasado. El único equipo con marca perfecta a lo largo de la temporada regular fueron los Tigres de Princeton, pero el sistema Dickinson, único que aportaba una cierta métrica a la eterna discusión sobre quien debería ser el campeón nacional de cada temporada, colocó a los de Nueva Jersey apenas en el séptimo lugar de su ranking final, el cual fue encabezado por los Wolverines de la Universidad de Michigan, que únicamente tuvieron un empate ante Minnesota afectando un registro por lo demás perfecto.Los Troyanos de la Universidad del Sur de California arrancaron el torneo buscando un tercer campeonato nacional consecutivo, pero luego de sufrir un empate ante los Castores de Oregon State (0-0), encararon su Waterloo definitivo el 11 de noviembre de 1933, enfrentado a los entonces apodados “Indios” de la Universidad de Stanford. Una impresionante tribuna, con 92,813 espectadores, abarrotó el Memorial Coliseum de Los Ángeles, para ver como los locales perdían una racha invicta de 27 juegos consecutivos, cayendo 13-7.Los Indios solamente tendrían un descalabro en el año, 6-0 ante los Huskies de la Universidad de Washington, terminando en un triple empate en la punta de la Conferencia de la Costa del Pacífico ante USC y los Patos de la Universidad de Oregon. El Comité Organizador del Desfile de las Rosas no tuvo problemas para designarlos como sus representantes para el clásico de año nuevo.

30 Equipos Rumbo a la Liga Mayor 2021

“Agradezco a todas las instituciones su disposición para que los trabajos de esta asamblea fluyeran adecuadamente. Todos estamos preparados para iniciar temporada a mediados de octubre, pero todo dependerá de que las condiciones de la pandemia lo permitan”. Así se expresó el Dr. Juan Manuel Bladé Cavazos, durante una rueda de prensa al cierre de los trabajos de la XLIV Asamblea General Ordinaria de la Organización Nacional Estudiantil de Futbol Americano, A.C. (ONEFA). la cual se desarrolló durante los pasados tres días en las instalaciones del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Campus Santa Fe (ITESM-CSF).El titular del máximo organismo del futbol americano estudiantil en México, fue enfático y señaló que “Todo el desarrollo de la temporada estará sujeto a que las condiciones de la pandemia lo permitan. La salud de jugadores, staffs de coacheo y comunidad del futbol americano siempre será nuestra máxima prioridad”.“Nuestro plan es iniciar entrenamientos de futbol americano en agosto, para dar a los jugadores las 10 a 12 semanas de entrenamientos recomendadas para evitar lesiones, pero en caso de que la pandemia empeore y que las autoridades de salud federales así lo dictaminen, podríamos tener que abortar los entrenamientos y también la temporada”.Un total de 30 equipos han firmado los calendarios para la próxima temporada, la cual se dividirá en tres conferencias.Una será la Conferencia de los “14 Grandes”, la cual constará de dos grupos de siete equipos cada uno. En el “Grupo Verde” estarán Auténticos Tigres de la UANL, Aztecas de la UDLAP, Borregos Salvajes ITESM (campus Toluca y Guadalajara), Burros Blancos IPN, Potros Salvajes UAEM y Pumas UNAM CU.

La temporada de 1979 de ONEFA

Durante la segunda mitad de la década de los 70s, el ambiente al interior del futbol americano nacional estaba muy enrarecido. El retiro del Tecnológico de Monterrey y los sucesos en la tribuna del Estadio Universitario de Nuevo León, durante la final entre los Auténticos Tigres de la UANL y las Águilas Blancas del IPN, marcarían el final de la Liga Nacional Colegial (LNC) en 1977, y su transformación en ONEFA al año siguiente.Durante la campaña de 1979, al término de la temporada regular, los neoleoneses quedaron clasificados en primer lugar, seguidos por Cóndores, Águilas Blancas y Águilas Reales. Con ello, quedan establecidas las semifinales entre Auténticos Tigres y Águilas Reales, y los finalistas del año anterior, Cóndores y Águilas Blancas, disputando la otra semifinal.Pero durante la semana previa al playoff, se anuncia que Óscar Ramírez, QB de los felinos, había formado parte del equipo de la Universidad de Texas en El Paso (UTEP), y que por ello los Auténticos Tigres quedaban descalificados de la temporada; sin embargo, se les permitía participar de los playoffs, aunque sin opción al título.

La Primera Final

Photo by Library of Congress on UnsplashPara 1933, la NFL seguía teniendo pocas posibilidades de desafiar la popularidad de las ligas mayores de beisbol o del futbol americano colegial en el gusto del público aficionado, pero por lo menos ya habían alcanzado la fortaleza suficiente para dar el paso de convertirse en una liga propiamente dicha.Además, la llega al Comité de Dueños de George Preston Marshall, un hombre con reconocidos contactos políticos en la capital de los Estados Unidos, sin duda sería clave para el desarrollo y promoción de la liga en los años venideros.Lamentablemente, entre los atributos de GPM también se contaba un recalcitrante racismo, por lo que él sería una figura muy influyente para instaurar una barrera racial que impediría la llegada de jugadores de raza negra a la NFL hasta 1946.Joe Lillard, corredor de los Cardenales de Chicago, sería el último jugador de raza negra que vería acción en la NFL en más de una década.Pero, tras el juego de desempate entre los Osos de Chicago y los Espartanos de Portsmouth en 1932, Marshall fue de los principales impulsores para reformar la liga y hacerla más atractiva para la afición.Por un lado, se permitiría al QB mandar un pase adelantado desde cualquier punto detrás de la línea de scrimmage, cuando las reglas de la época mandaban que el pasador tenía que estar al menos cinco yardas atrás de la misma.También se hizo permanente el hecho de mover el ovoide 10 yardas hacia el interior del terreno de juego cuando el corredor con el ovoide salía por la línea lateral, lo que llevó a la creación de las “hashmarks”, un elemento muy distintivo del emparrillado, y también se mueven los postes de gol de campo del fondo de la zona de anotación a su línea inicial.Pero sobre todo, se institucionaliza el hecho de que la liga se dividiría en dos divisiones, Este y Oeste, y los líderes de las mismas disputarían el juego de campeonato de la National Football League.Los récords de los equipos no importaban para definir la sede de la gran final. En años nones se celebraría en casa del líder de la División Oeste, y en años pares en la sede del Este.

Se Proponen Calendarios

Durante la reunión semanal de comité directivo de ONEFA, los representantes institucionales de la Universidad Veracruzana, la Universidad Mexiquense y Centinelas Sedena, presentaron un cronograma para iniciar la planeación escalonada de torneos en categorías Baby, Infantiles y Juvenil.

Pioneros Latinoamericanos

Foto Cortesía Archivo de la Familia Martínez-ZorrillaEn 1932, todavía tratando de superar los efectos de la gran depresión económica, Howard Jones y sus Troyanos de la Universidad del Sur de California se mantenían como la gran potencia del futbol americano de la NCAA, Ese año tuvieron marca perfecta, con apenas 13 puntos permitidos en toda la temporada, y en el Rose Bowl apalearon 35-0 a las Panteras de la Universidad de Pittsburgh, en lo que en ese momento era el segundo marcador más abultado en la historia del “Abuelito de Todos”, solo detrás del 49-0 que Michigan propinara a Stanford en la primera edición.Sin embargo, para América Latina este año fue particularmente especial, por lo acontecido en la Universidad de Cornell, enclavada en Ithaca, Nueva York.Gilmour “Gloomy Gil” Dobie fue ala en la Universidad de Minnesota entre 1900 y 1902, donde recibió las enseñanzas de uno de los grandes coaches pioneros del juego, Henry L. Williams. Su primera oportunidad como timonel la recibe en el Colegio Agrícola de Dakota del Norte (hoy North Dakota State University) y en 1908 recibe la oportunidad de dirigir a los Huskies de la Universidad de Washington, donde dirigió durante nueve temporadas, con el impresionante registro de 58 triunfos, tres empates y ninguna derrota, incluida una racha de 39 triunfos consecutivos.Durante los años de la I Guerra Mundial fue nombrado Head Coach de la Academia Naval (Navy), donde su marca entre 1917 y 1919 fue de 18 triunfos por tres derrotas, y en 1920 llega a dirigir al “Big Red” de Cornell, donde logra temporadas invictas y consideración al campeonato nacional en los años 1921, ’22 y ’23. Le tomó apenas 108 partidos alcanzar la cifra de 100 victorias, lo que se mantiene como el récord de todos los tiempos para la División I de la NCAA.De haberse retirado al término del torneo del torneo de 1923, Dobie mantendría un inconcebible récord con el mejor porcentaje de triunfos en la historia del futbol americano estudiantil universitario (.946), pues acumulaba 112 triunfos, 5 derrotas y tres empates, pero se mantendría al frente de Cornell hasta 1935.

Reunión de Sondeo para Baby de Otoño

El próximo miércoles 9 del presente mes, ONEFA realizará una reunión virtual entre sus organizaciones miembro en categorías baby, a fin de conocer cuáles tienen interés en participar en una posible temporada de otoño 2021, en caso de que la evolución de la pandemia por SARS-COV2 así lo permita.Dicha reunión será únicamente para las organizaciones ya militantes en la organización.

Al Estilo “Arena Football”

Photo by Sawyer Bengtson on UnsplashProbablemente, hace algunos años, ustedes recuerden una pauta comercial que hablaba de un “accidente cosmetológico” que revolucionó el tratamiento de las líneas de expresión en el rostro (vulgo arrugas). Esta vez hablaremos de un accidente “deportivo-meteorológico” que cambiaría la imagen del futbol americano profesional y de la National Football League de manera definitiva e impresionante.Dicha situación se produjo con un partido extra al término del torneo regular, que no fue propiamente un juego de campeonato pero tuvo todas las características de uno, celebrado el 18 de diciembre de 1932.Ese año fue especial para la NFL, por dos razones: fue el primer año en el que la liga cotejó estadísticas, aunque todas ellas eran ofensivas y requirieron extensas revisiones en años posteriores, y también fue el año en el que los Tornados de Newark fueron vendidos a un prominente empresario, dueño de una prestigiosa cadena de lavanderías en Washington D.C., llamado George Preston Marshall. Éste contó con otros tres socios, quienes dejaron sus intereses en el equipo apenas pasada la primera temporada, pero Marshall se mantendría firme al frente de su escuadra durante los siguientes 36 años.Marshall se llevó al equipo a la Ciudad de Boston, adoptando el nombre del equipo de beisbol de la Liga Nacional que operaba en esa ciudad: los “Braves”.También fue el año en el que la NFL perdió dos franquicias ex campeonas: la Aplanadora de Providence y los Avispones de Frankford. Esta última fue particularmente notoria para Joe Carr, ya que le significó a la liga perder el mercado de Filadelfia. La gran depresión económica seguía siendo el máximo rival del todavía joven circuito, que entraba apenas a su 13ª temporada.La primera gran estrella de los Bravos fue un corredor de una pequeña universidad de su estado natal de Virginia Occidental, West Virginia Wesleyan, llamado Cliff Battles. Éste sería el primer campeón en yardaje terrestre oficialmente reconocido por el nuevo sistema estadístico de la NFL (varios años después), al ganar 576 yardas en 148 acarreos.El líder pasador de aquel año fue Arnie “Flash” Herber, quarterback de los tricampeones Empacadores de Green Bay, equipo que parecía marchar en caballo de hacienda rumbo a su cuarta corona consecutiva.Los Espartanos de Portsmouth, el equipo que no pudo disputarle la corona a los Packers al haber pactado como “tentativo” su juego final de 1931, venían por venganza, y los Osos de Chicago también se perfilaban como un rival importante, al contar con el regreso de su corredor estrella, Bronko Nagurski.Los Packers tuvieron pocas modificaciones respecto del año anterior. Básicamente, la principal fue un intercambio disfrazado de fullbacks con los Gigantes de Nueva York, por el cual recibieron a Clarke Hinkle y mandaron a la gran urbe a Bo Molenda.Para el 4 de diciembre de ese año, los Empacadores llegaban con un gran registro de 10-1-1, pero les tocaba, esta vez ineludiblemente, cerrar su temporada visitando Portsmouth, y el equipo de la pequeña ciudad del sur de Ohio se cobraría todas las cuentas pendientes, llegando al partido con marca de 5-1-4.

Red Wolves busca ingreso a Liga Mayor

Por medio de una carta firmada por su head coach y director deportivo, Lic. Gerardo Antonio Tajonar Garduño, el representativo “Red Wolves” de Arkansas State University campus Querétaro (ASUQ), ha solicitado formalmente su participación dentro del torneo de Categoría Mayor 2021 de la Organización Nacional Estudiantil de Futbol Americano (ONEFA).