Temporada 2019
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Nuevo Vicepresidente de ONEFA

A partir de esta fecha, el Dr. Eduardo Antonio Vanegas López asumió la Vicepresidencia de la Organización Nacional Estudiantil de Futbol Americano, A.C. (ONEFA), en sustitución del Mtro. Luis I. Parra Meléndez, quien se mantendrá como representante del Instituto Politécnico Nacional (IPN), institución que ostenta dicho cargo en el seno de la mesa directiva de la organización.

4 Preguntas que no quiere hacer un oficial

Hay cuatro preguntas que un referee no quiere hacer cuando ha sido marcado un foul. Eso es porque ya debería haber preguntado y obtenido respuesta del oficial que marcó el castigo antes de que se lo reportaran al referee.?Las cuatro dudas son: ¿Quién cometió el foul?, ¿Cuál fue el foul?, ¿Cuándo ocurrió el foul?, ¿En dónde ocurrió el foul? Así que desglosemos estas preguntas y veamos porqué son tan importantes.¿QUIÉN?¿El foul fue cometido por la ofensiva o la defensiva? Una vez que el referee sepa eso, entonces puede comenzar a pensar en el proceso de la aplicación de la penalidad.Es de suma importancia obtener el número del jugador que cometió el foul, especialmente si se debe llenar un reporte de castigos después del partido. Los entrenadores no piensan que el oficial está en lo correcto, cuando no tienen el número de quien realizó el castigo. En un partido de baloncesto el árbitro no puede decir, “Tengo un foul de alguien, pero no sé quien lo hizo”. Si un árbitro no sabe el número, entonces es normal que surjan cuestionamientos de si hubo algún foul realmente. Si se tiene el número, entonces todos estarán conformes. Pero si no se tiene el numero, nunca es bueno adivinarlo. Pues se le va a revertir al oficial esa acción y puede ser su fin con su credibilidad por lo que resta del juego.El referee no quiere escuchar, “Interferencia de pase”, y nada más. Cuando el oficial que marca el castigo avienta el pañuelo y es durante una jugada de pase, lo normal es que se piense que fue una interferencia de pase defensiva. Pero no se debe anticipar a los hechos pues puede ser una interferencia de pase ofensiva y eso debe ser avisado por el oficial que está sancionando la jugada. No hay nada peor que un referee señalando la interferencia de pase en contra de un equipo y después cambiando la decisión hacia el otro lado.

El Epitafio Indígena

Foto: Plantel de los Indios Oorang de Marion, Ohio, durante la temporada de 1922. Foto tomada de http://legendsrevealed.com/sports/2019/01/07/oorang-indians-halftime-show-terriers/ Para 1922, los Indios del Colegio Industrial Indígena de Carlisle (CIIS) ya no eran más que un lejano recuerdo. El colegio segregado para nativos americanos, que alguna vez revolucionara el deporte del futbol americano de la mano de Glenn “Pop” Warner, había sido desmantelado para convertirse en hospital para veteranos de la I Guerra Mundial.Sin embargo, con el rebautismo de la APFA en la NFL, llegaría uno de los equipos más “sui géneris” en la historia del deporte profesional de los Estados Unidos: Los Indios Oorang.Walter Lingo era un próspero criador de perros en el pequeño poblado de LaRue, Ohio, en aquel entonces con una población de apenas 803 habitantes. Por años se dedicó a criar perros Terrier Airedale, especializados en cacería, y a establecer un sistema de venta por correo que llegó a tener alcances continentales. La joya de su corona fue el perro cuya raza llamó “King Oorang”.Aunque distante en su amor por sus perros de granja, Lingo sentía una fascinación especial por los nativos americanos, considerando que existía un nexo místico entre estos últimos y los animales.Lingo no conocía mucho sobre futbol americano, pero todo seguidor de los nativos americanos, sin duda alguna sabía quién era Jim Thorpe, y su presencia sin duda sería un gran imán de taquilla para un equipo así. Durante el invierno de 1921, Lingo invitó a su granja a Pete Calac y a Thorpe, quienes habían sido compañeros en el CIIS, para darle forma al proyecto. Quedó acordado que Lingo compraría una franquicia, cuyo costo se encontraba en $100 dólares.Para el empresario ese no era un gran problema. Uno sólo de sus perros se vendía en $150 dólares.Mayor problema era cumplir el requisito de tener un campo sede, por dos motivos: el primero que, con su escasa población, era innecesario un campo deportivo de las dimensiones, incluso modestas, que la naciente NFL requería; sin embargo, a unos cuantos kilómetros se encontraba el poblado de Marion, cuna del entonces presidente de Estados Unidos, Warren Harding, y que vivía un gran auge económico.El segundo motivo, era que el objetivo del equipo era expandir el mercado para la venta de los perros Airedale, no el de ganar partidos. Por ello, Lingo quería que su equipo jugara de manera itinerante. De hecho, los Indios Oorang sólo jugaron dos partidos en calidad de locales en toda su historia.